El factor psicológico

Aparte del entrenamiento físico, todo el que se enfrenta a una maratón entiende que hay que preparar y entrenar el factor psicológico. Hay que trabajarse, como decía un amigo, al músculo del éxito: el cerebro, la cabeza, el coco o como le queramos llamar.

A veces es más importante el ser fuerte mentalmente que físicamente.

Tenemos que llevar preparadas algunas estrategias para esos momentos de flaqueza, en los que la cabeza te hace, inclusive, querer abandonar. Un diseño de carrera que habremos visualizado mentalmente en días anteriores.

Por eso son buenas las tiradas largas. En ellas preparamos al coco para poder seguir en los momentos duros. Cuando ya vemos que se nos acaban las fuerzas.

Al principio de la maratón todos son buenos pensamientos: voy bien, este es mi día, que circuito más bonito,… todo funciona. A medida que pasan los kilómetros la cosa se va poniendo peor. Yo empiezo a notar los primeros síntomas cuando ya no miro el kilómetro por el que voy, sino los que me faltan. En esos momentos hay que intentar evadirse de la carrera. Pensar en las cosas positivas que teníamos preparadas de los entrenos: "tanto entreno me tiene que servir ahora, visualizar momentos felices que hayas tenido, querer dedicarle la prueba a una persona especial, o simplemente taparle la boca a ese que te decía que no llegarías al final".

Los kilómetros van pasando y llegamos al temido muro. Cuando las fuerzas casi desaparecen. En estos momentos es bueno dedicarle cada km a un amigo o familiar. Acordarte de él o ella en los x minutos que dura. No mirar el crono constantemente. Intentar hacerlo solo en los pasos. Pensar en el próximo avituallamiento. En el km donde te están esperando para animarte. En que ya estás llegando. En que podrás vencer a la maratón.

Ya estamos llegando: en vez de pensar que estamos hechos polvo pensar en que estamos ahí. Que somos capaces de acabar, que lo estamos consiguiendo. Ya llegamos. Disfrutemos de la ansiada meta y consigamos experiencia para poder afrontar con garantías la próxima maratón.

Por último un par de apuntes. Una de las cosas que más reconforta es ir apoyado por un amigo o amiga que te haga de liebre en los últimos km. Antes porque sabes que lo vas a tener y después porque te puedes apoyar en él distrayéndote. A falta de liebre un simple placebo: un gel o lo que sea que te tomarás en ciertos momentos, ponerte o quitarte la gorra o las gafas, en definitiva cosas que te hagan conseguir la fortaleza mental para seguir aguantando, que no sufriendo.

 

 

 

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