100km-24horas 2002

He leído vuestras crónicas y me han gustado mucho. He creído oportuno contaros la mía.
Llevo corridas 7 ediciones, todas salvo la del 2001. En ninguna he pasado tanto calor.
Ahí va mi relato:

Salí de la Peineta con Miguel a un ritmo de 5:30. Fuimos detrás de un grupo que salió echando chispas. Al principio no queríamos forzar. Había tiempo. Cuando doblamos hacia la valla del pardo nos perdimos un poco. Menos mal que se veía la valla y hacia allí nos dirigimos. Es ahí donde empezamos a pasar corredores. Cuando enfilé el camino de la vía me dijeron que iba el primero (Miguel, que a la postre se retiraría no iba ya bien). Por el carril bici aún no hacía ese calor que he leído a otros compañeros. Llegué a Tres Cantos a las 15:05. (Es el km 36) Allí me estaba esperando un buen amigo: Rogelio. Que me acompañó en bici hasta la meta, llevándome el agua y la comida. Desde aquí le doy las gracias ya que sin su inestimable colaboración no hubiera podido hacer ese tiempo.
Me comí unos panchitos mientras corría y nos dirigimos hacia Colmenar. La primera vez que tuve que andar fue en las cuestas de la valla. En el avituallamiento de la carretera que lo acababan de poner me dieron agua que me quemaba en la boca. Estaba al sol. En la carretera hacia Colmenar fue donde pero la pasé (estábamos a 45º). Ya no podía subir las cuestas corriendo. Llegué a Colmenar a las 17:15 aproximadamente.
Me bebí todo lo bebible, me comí un peazo de bocata de jamón y antes de empezar a hacer la digestión empecé a correr. Cuando llegué al avituallamiento donde se encuentra la ida y la venida me empecé a encontrar gente de frente. Eso da mucho ánimo. Corrí y anduve esa cuesta y luego ya no deje de correr hasta Tres cantos. Eran las 18:20. Me refresqué otra vez y salimos hacia San Sebastián. Fui otra vez corriendo todo el rato hasta los cuestoncios. Allí me encontré a dos corredores que nos hicieron compañía hasta San Sebastián. Llegamos a las 19:45. Me comí otro bocata de jamón y salimos a afrontar el último tramo. Ya no corría en las cuestas arriba. Cuando pasamos por la famosa zanja comentamos los problemas que iba a tener cuando cayera la noche. Por el camino que daba al pinar del avituallamiento todavía pegaba el Lorenzo. Doblamos a la derecha por los sembrados de AENA y en algunos tramos no se podía correr por el mal estado del terreno, así como en la pista de la puñetera gravilla. Llegamos a los recintos feriales . De ahí corriendo hasta la Peineta, salvo en un par de cuestoncios. Llegué a las 22:03. ¡Vaya día! Cerveza en la terraza de al lado del Estadio y a casa a dormir, después de haberme bebido al menos 40 litros de líquido al cabo del día. ¿Seré un camello o un dromedario?
Un saludo

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