Maratón de Lisboa

Maratón de Lisboa, diciembre de 2003
Lisboa es una maravillosa ciudad, con cierto aire decadente que la hace aún más atractiva. Hay tres cosas que me han llamado la atención de Lisboa: la amabilidad de sus gentes, el buen transporte público del que disponen y lo bien que se come.
Paso a hacer los comentarios de la maratón. La feria del corredor bastante desolada. En la bolsa había una camiseta, un chubasquero y la habitual revista de Distance Running. No pudimos quedarnos a la cena de la pasta pues había una cola de las que hacen época. En su defecto encontramos un maravilloso restaurante italiano que suplió y muy bien a la “pasta party”.
Nos levantamos temprano Rogelio y yo, después de desayunar bien nos cogimos el metro hacia la salida del la maratón. El día se había levantado en unas perfectas condiciones para correr, sin lluvia y una buena temperatura. Ya en la salida empezamos a encontrarnos a un montón de amigos. Unos iban a correr la media y otros la entera. Entre ellos estaban algunos de carreraspopulares: bistiparda, peregrino, serghino, forestus, miguel, Ñ, Rafa Capitán, Ricardo MG, forrest gum y mi acompañante rocamin. Charlamos un rato mientras nos cambiábamos y dejábamos la ropa y cada uno se puso a lo suyo.
Después de calentar nos colocamos en la línea de salida y se dio el pistoletazo. El recorrido era bien diferenciado: la primera media era una subida, toboganes y una bajada por el centro de la ciudad. Se volvía a meta donde se quedaban los de la ½ maratón, que habían salido con nosotros. Después se daba otra vuelta por la margen del Tajo hasta la torre de Belén, bastante llanito. La meta estaba al lado de la salida.
La primera vuelta era dura por tanta subida y bajada. Y se hizo un buen desgaste. En la segunda me metí en un grupo con dos de Albacete, dos franceses, un portugués y otro que no decía ni pío. Nos dábamos relevos pues había viento en contra. Cuando se dio la vuelta faltaban 8 y teníamos el aire a favor. Ahí quemé mis naves por el fuerte olor a meta. En el 40 me adelantó el pucelano forrest gum, que iba fino, al que no dejé de verle el culo hasta meta. Al final 2:55 y mucho. Contento.
Cuando estaba en porretas cambiándome se puso a llover muy fuerte. No pude contener una sonrisa. Por esta vez no me mojé. Vi a todo el mundo en carrera pues la segunda media era de ida y vuleta. Mola.
He puesto el cartel de cerrado por vacaciones hasta la próxima que será a mediados de enero.
Ya cayó mi 31ª maratón,  y para los que preguntan si no se pueden correr maratones seguidas, decirles que sí. Con cabeza y sentido común. Desde marzo he hecho 5 maratones y una de 100 km. En cuatro maratones he bajado de tres horas. Pero los años no pasan en balde y ya no hago las marcas que quisiera. En fin, qué le vamos a hacer!!!
Y como siempre: ya pensando en la siguiente.
Saludos de un atleta popular
 
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